domingo, 22 de noviembre de 2020

El 21N20 (20201122)

 

El 21N20                                (20201122)

 

Jolie Totò Ryzanek Voldan.

 

Dado que absolutamente nadie posee la capacidad de retratar en unas cuantas líneas todas las aristas y acontecimientos ocurridos este 21 de noviembre en la República de Guatemala, paso a exponer mis observaciones respecto de los acontecimientos desarrollados en la capital guatemalteca el día de ayer, sin entrar en interioridades o detalles, sino “intentando”, así entre comillas, desnudar algunas realidades que nos pueden enseñar mucho para nuestro futuro cercano.

Inicialmente, todo guatemalteco sabe que “todos los gobiernos roban”, pero el meollo de esto es que con la asunción de cada nuevo gobierno, se ha desarrollado una mentalidad “más competitiva” (por llamarla de alguna manera), en cuanto a que lejos de tener como prioridad la gobernanza de un pueblo, se tiene la meta fija de: “robar más que el anterior, lo antes posible”, con lo que poco a poco, y dada la pérdida de valores derivada del individualismo y consumismo, como bases del inmoral e injusto sistema capitalista (devenido actualmente en neoliberalismo) sustentado por una muy abyecta y retorcida concepción protestante fanática llamada “cristiana” (ja, ja, ja, ja) de valores, poco a poco han quedado en un vergonzante o deliberado olvido aquellos postulados de “no robarás” o “no matarás” y el resumen de la ley que reza: “amarás a tu prójimo como a ti mismo”.

Y sí, ciertamente sabíamos que iban a robar y a matar a uno que otro enemigo político o económico, pero no a toda una nación mediante el exagerado y descarado saqueo de los fondos nacionales, no presentar alguna ejecución digna de mencionar, y ¡haber “recompuesto” la estructura funcional del gobierno! mediante la implementación de un Centro de Gobierno que supervisa a todos los ministerios y absorbe las funciones específicas de la Vicepresidencia.

Pero el colmo de todo esto es que además del presupuesto nacional ya asignado, El Congreso autorice uno mayor completamente desfinanciado en horas de la noche, olvidando que merced de una pandemia y dos meteoros climáticos que impactaron el territorio nacional, el Organismo Legislativo dominado por una bancada mayoritaria (comprada en su mayoría) y sus aliados (comprados también) hayan autorizado sendos préstamos de miles de millones de quetzales y dólares estadounidenses, que “mágicamente desaparecieron”, cuando mínimamente debieran estar en el llamado Fondo Común, si no fueron empleados.

Holgada razón tuvo (y tiene) el pueblo de lanzarse a las calles a manifestar su rechazo a tan descarado latrocinio que desean continuar, pues la guinda del pastel es que “ningún(a) diputado(a)” conocía el proyecto que votaron favorablemente y que en un acto de prepotencia máxima, el Presidente se negó abiertamente a vetar.

Ciertamente hubo destrozos en el desarrollo de tales protestas ciudadanas, como la destrucción del monumento a un expresidente y alcalde vitalicio, pero infiltrados o no, la inmensa mayoría de guatemaltecos solamente lamenta que no estuvieran presentes al momento del incendiar el edificio del Congreso los diputados que votaron favorablemente el proyecto de Presupuesto General de Gastos del Gobierno para el año siguiente, y definitivamente NO aceptarán pusilánimemente que este desastre de gobierno guatemalteco continúe con su nefasto proceder.

Lo que también es claro es que las posiciones finalmente, se han polarizado con lo que cualquiera de las facciones en disputa (pueblo - gobierno) actúe contra la otra.

Creo finalmente que será muy difícil que este gobierno complete el período para el que fue electo, pues no ha cumplido ni el primer año gobernando y ya goza de un mayoritario rechazo entre la población, y obviamente sigue en el poder merced de su falta de valores, y el apoyo del genocida e “in-glorioso” Ejército de Guatemala, que veremos cuanto le dura.

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