sábado, 23 de mayo de 2015

EL PULSO MAQUIAVÉLICO 20150523)

ORIFICIO


EL PULSO MAQUIAVÉLICO

Jolie Totò Ryzanek Voldan


Luego de muchos años de haber participado activamente en muchos movimientos sociales, que como buena estudiosa los observo minuciosamente para conocer y teorizar respecto a su desarrollo en Guatemala; experiencia de vida que, aunada a mis conocimientos del desarrollo del pensamiento social guatemalteco y siendo una teórica del marxismo ortodoxo, me atrevo a decir que el origen del actual malestar de la población contra el gobierno, apunta hacia un maquiavélico pulso de fuerzas entre “los nuevos ricos” y la oligarquía que desde la época de La Encomienda (sí, incluso antes de nuestra mal llamada Independencia), ha sido la propietaria del territorio, riqueza y medios de producción guatemaltecos.

Por ese lado, la oligarquía recalcitrante que tiene a la patria como “su” patio trasero y vive fuera de ella, y que antes no le interesaba nada excepto la provisión de “sus” dividendos que, mediante prácticas de “buena gestión empresarial”, los aumentara a un ritmo mayor al de la inflación interanual, llevando a cabo una magra reinversión, para mantenerla en “su” estatus y garantizar la herencia patrimonial a “sus” descendientes y generando una monstruosa explotación humana.

Como contraparte, y merced de muchos esfuerzos y/o “golpes de suerte” (elecciones incluidas), ha surgido una “nueva generación de ricos” que ha deseado para sí lo que sus ancestros hicieron con la corona española hace ya muchos años: dejar de tributar al dueño, para ser ellos los nuevos dueños, mediante el acceso al poder formal del país.

En el pulso de ambas partes, y como siempre sucede en los movimientos sociales, ha quedado en medio de estas fuerzas el pueblo, que indefectiblemente se ve asfixiado y lucha por su propia sobrevivencia, socioeconómicamente hablando.

Este último sector social ha llegado al hartazgo al ver esquilmado el erario nacional por aquellos gobernantes que, al querer integrarse a la clase de “los nuevos ricos” no solo robaron sin medida ni control, sino que al verse denunciados ante un sistema judicial caracterizado por su lentitud, corrupción, nepotismo, tráfico de influencias, leyes “retorcibles” a la medida de cada cual, y, actualmente cooptado, simplemente, ha dejado de tributar y vocifera su descontento, pero, sin proponer ni creer en nada ni en nadie… Pero lo peor, sin un(a) auténtico(a) líder(esa) con una propuesta coherente, capaz de llevar la nave a puerto seguro y el surgimiento de los consabidos oportunistas que aprovechan la coyuntura como trampolín personal, ante la improbable posibilidad de un rompimiento del orden constitucional establecido y en marcha, por la vigente convocatoria a unas elecciones generales que solo plantean “más de lo mismo”.

El panorama apunta actualmente, decía al principio, a un pulso maquiavélico de dos enormes fuerzas disputándose el poder formal en Guatemala, mientras el pueblo vive en anarquía, con su mejor expresión de descontento popular, confundido entre patriotismo y justicia social.

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