martes, 30 de junio de 2020

Perfecto Imperfecto (20200630)


Perfecto imperfecto          (20200630)


Jolie Totò Ryzanek Voldan.

“Todo lo humano es imperfecto” reza el refrán, porque reconoce intrínsecamente que toda obra humana posee algún defecto o falla que antes o después acabará con ella, como las enfermedades o la vejez acaban con la existencia humana.
De ahí que todo esfuerzo o conquista humana será superada por otros logros constantemente, y que lo único que resta es “ir acomodándose a tales cambios”, precisamente, para asegurar en lo posible el goce de nuestro bien más preciado: la vida.
En ese orden de ideas hemos de reconocer que aunque poseemos libertad e independencia, nuestras acciones siempre están condicionadas a la no transgresión de las leyes y disposiciones que rigen nuestro existir en sociedad, por lo que la libertad lo será, siempre y cuando no transgredamos la ley, porque en ese preciso momento dejará de serlo y se conceptuará como libertinaje, y en términos legales como falta o delito, acorde a la gravedad de la falta cometida que esté vigente en la legislación.
Tal planteamiento de cosas viene al caso precisamente, por el principio jurídico mundialmente reconocido que “nadie es superior a la ley”, y por ende, las instituciones, organismos y poderes del Estado tampoco lo son. Es decir, que “la independencia de cada institución, organismo y poder estatal estará indefectiblemente sujeto a la primacía de la ley para la toma de sus decisiones”, y no como el proceder de la actual Junta Permanente del Congreso de Guatemala que so pretexto de “su independencia”, dispuso no obedecer las órdenes del máximo tribunal guatemalteco: la Corte de Constitucionalidad, en cuanto al proceso y normativas a seguir para la elección de magistrados a la Corte Suprema de Justicia y Salas de Apelaciones, lo cual es completamente INACEPTABLE JURÍDICAMENTE hablando, precisamente, por el mismo principio de sujeción de todo al imperio de la ley.
Es inaudito que pretextando una “independencia de decisiones”, y que obviamente esconde intereses muy aviesos, vengan a rechazar o desobedecer una orden judicial, y peor aun, si esta proviene de la máxima corte del país.
El acabose de tan vergonzoso proceder (de la Junta Permanente del Congreso de Guatemala), ha sido la actuación en contubernio con una Corte Suprema de Justicia (integrada completamente por magistrados suplentes) de dar trámite y nombrar una Junta Pesquisidora para retirar el derecho de antejuicio que poseen los únicos tres magistrados honorables a la Corte de Constitucionalidad, en un esfuerzo cuasi-legal de “legalizar” lo que a todas luces es ilegal.
Es claro que en la elección de magistrados a las cortes existe un claro interés para que resulten electos personajes que poseen serios cuestionamientos en cuanto a su idoneidad y honradez que les impiden el acceso a tal elección, pero que igualmente, poseen una enorme influencia (“conectes”), para que con su elección los corruptos de siempre puedan seguir gozando de impunidad, lo cual de suyo es grave para el presente y futuro del país.

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