sábado, 5 de julio de 2014

Editorial "La Nación de Guatemala" del 30-6-2014

Cuando no alcanzan los descalificativos

Realmente es difícil encontrar las palabras adecuadas para expresar la indignación, vergüenza, cólera, repudio y todo lo malo que se siente cuando se hilan las noticias recientes del acontecer nacional que hablan del deplorable desempeño de nuestras autoridades y el desastre generalizado de todos los ministerios gubernamentales.
Desde luego, no se trata de descubrir la receta del agua azucarada o hacer una tormenta en un vaso de agua, sino de intentar decir en pocas palabras toda la serie de implicaciones que posee tal actuar del gobierno y sus funcionarios para la población guatemalteca en su conjunto.
En tal virtud, tenemos que ser claros en cuanto a que el principal derecho de todos los seres humanos es EL DERECHO A LA VIDA, porque cuando esta no se preserva o no se cuida se pierde y el ser humano mismo deja de existir.
Pero, es que realmente llora sangre observar lo que pasa con la aludida “preservación de la vida” a nivel de las esferas gubernamentales… por un lado, el Ministerio de Finanzas no logra endémicamente la meta de recaudación y obliga a todo el aparato estatal a recurrir al endeudamiento de la nación, llevando tal índice a cifras históricas cuando apenas se ha rebasado la mitad del mandato para que fueron electos, y analizamos lo que acontece en la red hospitalaria nacional, donde apenas ayer se supo que la emergencia del Hospital General San Juan de Dios había colapsado y, hace algunos días en el pacto de condiciones de trabajo de tan controvertido ministerio “legalizaban” el gasto en viáticos de manera insultante para el hambre de todo un país, la situación general adquiere dimensiones que rebasan lo creíble.
¿Cómo es posible que un servicio hospitalario de emergencia de un Estado colapse por carecer de lo básico, mientras el responsable de la cartera dispone de más de Q1,000.00 diarios en concepto de viáticos?
¿Aprobaría usted que una persona con un sueldo tan exorbitante, como el de los ministros necesite para vivir tal cantidad de viáticos diariamente, a cambio que las personas que llegan a la emergencia mueran por falta de todo?
Si consideramos que poner en riesgo la vida de las personas es causa del delito tipificado como “homicidio culposo” y que hay otros delitos que pudieran conectarse como incumplimiento de deberes, abuso de autoridad, negligencia médica, corrupción, etc. Realmente, empiezan a faltar los descalificativos para los responsables de tal proceder en todo el aparato estatal.

Como quiera que se juzge la situación enfocada tan someramente en este corto espacio, todos coincidiremos en que el desempeño gubernamental ha llegado poco a poco, inconsciente o conscientemente a crear “con mano dura” un Estado de Derecho fallido en apenas dos años y algo de gobierno.

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