sábado, 29 de noviembre de 2014

Editorial del diario La Nación (20141130)

Nuestro saludo


Desde 1972, fecha que el Congreso emitió el decreto 47-72, en Guatemala se conmemora el 30 de noviembre de cada año el Día del Periodista, por el doble motivo que el Organismo Legislativo del entonces reconoció la labor de la Asociación de Periodistas de Guatemala (APG) a lo largo de 25 años de existencia, y porque La Gaceta de Guatemala, que fue el primer periódico impreso de Guatemala, de edición mensual saliera luz en noviembre de 1729.

Largos y prolíficos han sido los años de ese entonces a la fecha, puesto que la labor periodística no solo ha crecido y evolucionado, sino ha cobijado entre quienes la han ejercido a verdaderas luminarias de las letras guatemaltecas, que en el ejercicio de la profesión de informar verazmente, también han sido víctimas de persecución muerte y exilio…

Y es que la función del periodista es mucho más que informar con la verdad, porque en nuestro país, como en todos, indefectiblemente hay personas con intereses de diferente índole a quienes “incomoda” que se divulgue la verdad de sus negocios, componendas políticas o su influencia en el ámbito social, porque simplemente hacen el mal a sus conciudadanos y se benefician personalmente de tales situaciones.

En tal sentido, es que cobra especial valor la labor investigativa llevada a cabo por los periodistas dedicados a tal menester y se constituyen como uno de los reales pilares del llamado “Cuarto Poder” de la sociedad a que sirven el resultado de sus investigaciones en tan loable, enjundiosa y peligrosa función.

Porque decir la verdad de las cosas, en Guatemala muchas veces se paga con la propia sangre, y es precisamente por ello, que la labor del periodista es muchas veces peligrosa y muchos de ellos han debido de pagar el precio de llevarla a cabo, teniendo en cuenta que las diferentes coyunturas sociales donde desarrollan su labor generalmente les son adversas, precisamente, porque las personas que hacen el mal en la sociedad, no les gusta que se descubra su proceder y tomen represalias de toda naturaleza contra quien, en función social, cumple con la tarea de informar verazmente a la sociedad.

Precisamente, es esta visión lo que hace del periodista una persona que influye grandemente en las coyunturas sociales de cualquier índole, porque dado el sistema de libertad que rige en el mundo occidental por excelencia (donde convive el bien y el mal hecho por humanos), una persona con la obligación moral autoimpuesta y por vocación quien informe la verdad del acontecer del entorno que le rodea.

A estas valientes personas que han entendido la profesión que ejercen como algo más que un trabajo, como algo más que aquello que deben hacer para llevar el sustento a sus hogares, a estas valientes personas que dicen la verdad sea cual fuere, a estas personas que siguen adelante en su deseo de buscar la verdad hasta encontrarla, a ellos nuestra admiración y respeto por cuanto hacen y nuestro saludo fraternal en su Día del Periodista.

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