lunes, 10 de noviembre de 2014

Voz ciudadana (20141110)

ORIFICIO

Voz ciudadana

Jolie Totò Ryzanek Voldan

Hemos de prepararnos para la muy dura jornada que nos espera al final de este período gubernamental: RECONSTRUIR NUESTRA PATRIA Y, CON POCOS RECURSOS. Hemos de volver la vista atrás y no buscar venganzas, pero sí responsables y encauzarlos judicialmente, no para que devuelvan lo robado, sino para que sepan claramente, que no somos tontos y que todos los actos de corrupción y saqueo cometidos, son susceptibles de ser perseguidos penalmente, precisamente, por estar tipificados como delitos.
Todo apunta a que deberemos, además, construir cárceles más grandes, para que haya cabida para todos los funcionarios del actual régimen, puesto que no hay institución donde no campee la corrupción y el robo.
Realmente, es penoso y vergonzante que como ciudadanos no poseamos un mecanismo legal y factible de acceder para destituir a los actuales funcionarios, puesto que es un mecanismo que debiera existir (para casos como el que actualmente vivimos), ejercerlo y no tener que esperar estoicamente que finalice el período para que fueron electos. Pero mientras ese ansiado momento llega, ellos (los ladrones y corruptos) preparan y fraguan la mejor manera de fugarse del país y/o cómo librarse de la acción judicial que saben, los perseguirá.
El meollo del asunto acá, y, en ese sentido es, cómo lograr que realmente no haya funcionario alguno con derecho a antejuicio y pueda ser procesado como cualquier ciudadano(a) que transgrede la ley, pero, sin que ello signifique el rompimiento del orden constitucional y no se genere la concepción de Golpe de Estado, puesto que ello nos llevaría a aquello que dice: “el remedio resulta peor que la enfermedad”, y luego, la otra cara de la moneda: ¿Cómo lograr que la impartición de justicia sea realmente igual para todos y todas?, ¿cómo evitar que haya abogados marrulleros que hagan y deshagan con la ley cuanto conviene a sus intereses o los de sus clientes?, ¿cómo garantizar que absolutamente nadie se venda?
El asunto pues, no es de orden financiero y jurídico únicamente, puesto que posee connotaciones morales que afectan la vida y concepciones de una sociedad en su conjunto, la guatemalteca específicamente, ya que estando a las puertas de una nueva elección de funcionarios para un nuevo período constitucional, ¿Cómo saber que no elegiremos a otros iguales o peores corruptos y ladrones?… Por mera deducción “por reducción al absurdo” (matemáticamente hablando), no votaremos por los mismos, y votaremos por otros que, en el muy estrecho margen que tenemos para hacerlo, consideremos mejores o más probos que quienes abandonan el poder en medio de la ignominia generada por su actuar al frente de los destinos patrios.
Votaremos por otros, porque si votamos por los mismos, será porque tenemos intereses personales (generalmente económicos) con los actuales gobernantes y su rosca de corruptos y ladrones o porque sencillamente, somos unos perfectos y soberanos idiotas, que tan solo vemos nuestros intereses y no los intereses de la patria.


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