jueves, 31 de diciembre de 2015

Otra confesión (20151231)


ORIFICIO



Otra confesión (20151231)



Jolie Totò Ryzanek Voldan





No cabe duda que quienes escribimos somos personas raras o, cuando menos, un tanto diferentes de las demás...



Quizá por ello, es que llevo algunos días con unas ganas enormes de escribir algo bonito, literariamente hablando, pero, lamentablemente simplemente: "no me sale".



He pensado algunos relatos cortos, pero no me convencen por ser muy prosaicos unos y prolijos los otros... Realmente debo confesar mi ineficacia para decir aquello que llevo dentro, aquella música que me hace vibrar los sentimientos y me arrebola en ese limbo místico que suena hasta onírico, y que tan solo yo he sentido, puesto que soy incapaz de decirlo de alguna manera entendible.



Realmente este escrito mismo llevaba una intencionalidad y nuevamente las ideas y pensamientos se agolpan en mi mente... y finalmente, ni yo sé dónde detenerme ni hacia donde enfocar mis ideas...



Creo sí que cada vez estoy más cerca de lograr algo bueno de todo, pero cuando inicio su estructuración, se torna poco a poco nebuloso, y surgen en mi mente abstracciones de todo tipo y finalmente quedo en nada.



Es frustrante ser una escritora que no puede plasmar todo aquello que piensa y le incomoda, pero que le provoca el placer inmenso de escribir, con la vana ilusión de ser leída por muchos y comentada por más, mas no por la fama que ello conlleva y atrae, sino por el placer de encontrarse con alguien desconocido por la calle y se detenga para decirte algo tan simple como: "me gusta como escribes"… Ello me llena tanto el alma y me hace volar hacia mis adentros con una enorme satisfacción que no hay palabras para decirlo.



Hoy finaliza una año más en la historia de este planeta y en la vida de quienes lo veremos. Todos poseemos un inmenso sentimiento mezclado de nostalgia por aquello que hemos vivido, y, con una enorme esperanza nos lanzamos a enfrentar el nuevo ciclo que inicia.



Tales sentimientos encontrados se hacen presentes en nuestras mentes raras de escritores de tal manera que: o escribimos tonterías o decimos hermosas cosas de un efímero valor.



Por ello, he querido dejar constancia de la rareza de mi pensar y sentir, de mi inconformidad con tanto mal que aqueja a mis congéneres y de mi asco por cuanto hacen en contra de todos, quienes debieran velar por el bien de ellos.



De esa mezcla de emociones, conocimientos encontrados y sentimientos vengo de manera impotente a confesar que, pese a todo, conservo la esperanza de seguir siendo leída el año que iniciará en unas horas, para encontrarme con ese alguien algún día que me dirá: "Me gusta lo que escribes".



Feliz año nuevo para todos.

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