jueves, 3 de septiembre de 2015

Editorial 24 (20150903)

EDITORIAL

Finalmente, ¿Cómo se irá?

Luego que el Congreso le retirara la inmunidad al actual presidente, Otto Pérez Molina (OPM), este podrá ser investigado por su participación en los mismos delitos que se le imputan actualmente a la ex vicepresidenta Roxana Baldetti, con lo que se sienta un precedente jurídico en la historia de la época democrática de Guatemala.
Y es que por ser la primera vez que esto ocurre, deberemos estar muy atentos a la sucesión de los hechos que deriven de este caso, puesto que el juez a cargo de la causa, le llamará a prestar su primera declaración, y él (OPM) deberá comparecer OBLIGATORIAMENTE a ella, so pena que se libere orden de captura contra él para que se presente a declarar… ¿Será que seguirá empecinado en no presentarse cuando es citado?, realmente no lo sabemos, pero el detalle de esto es que sigue siendo presidente, porque no ha renunciado y ha sido claro al decir que no lo hará, con lo que puede darse el caso que deba ser capturado siendo presidente, lo cual sería otro hecho histórico.
Otto Pérez Molina ha dicho de forma reiterada que él no tuvo participación alguna en la estructura conocida como “La Línea” y que nunca recibió dinero de sus integrantes, mientras que el Ministerio Público (MP) y la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) han hecho públicas ya algunas pruebas científicas en el juzgado que conoce la causa, ante la Corte Suprema de Justicia (CSJ) y la Comisión Pesquisidora nombrada por el Congreso, y todas estas instancias coinciden en que hay motivos suficientes para investigar al actual mandatario, por lo que se procederá a hacerlo y se podrán hacer públicas las pruebas que lo incriminan en los hechos, y él (OPM) deberá probar que la voz en las grabaciones no es la propia y demostrar la procedencia de los fondos depositados a sus cuentas y demás detalles que se conocerán en el juzgado.

Pero surgen las preguntas, ¿En qué momento dimitirá, merced de su testarudez en el asunto?, si renuncia, ¿En qué momento entregará la banda y el botón presidencial a su vicepresidente?, ¿Dónde llevarán a cabo “la ceremonia”?… Realmente esperamos que no sea en la escalinata de un avión listo para partir y ubicado en uno de los extremos del aeropuerto, sino que tenga la suficiente entereza para enfrentar virilmente las consecuencias de los actos que le sean probados por el juzgado, que acepte igualmente, la condena que le impongan y, sobre todo, que devuelva al erario público los fondos que defraudó.

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