sábado, 5 de septiembre de 2015

El beneficio de la duda (20150905)

ORIFICIO

El beneficio de la duda

Jolie Totò Ryzanek Voldan

El discurso de toma de posesión de Alejandro Maldonado Aguirre como presidente nos ha dejado un buen sabor de boca, porque aunque no dijo todo cuanto desearíamos, tampoco se quedó corto en su exposición, toda vez que como él mismo afirmó, pretende “dejar huella” de su paso durante estos cuatro meses en la Presidencia.
Entre lo que dijo y satisfizo a la audiencia que seguimos su discurso, podemos enumerar que exigió la renuncia de todo el Gabinete de gobierno, de todos los viceministros, directores y secretarios gubernamentales, como primer paso de su mandato en el combate a la corrupción.
También fue satisfactorio escuchar que impulsará las reformas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos, porque como jurista y constitucionalista es una persona que tiene amplios conocimientos en el tema, y lo apuntilló al nombrar a tres eminentes académicos para conformar la terna entre quienes el Congreso nombrará a su sucesor en la Vicepresidencia.
Aparte de la satisfacción de escuchar el mensaje expuesto, considero que es de suma importancia tener en cuenta lo dicho, porque aunque no es todo cuanto necesitamos como país, es un buen primer paso en la consecución de todo aquello que anhelamos los guatemaltecos, y que él ha sabido interpretar como parte integral de este pueblo, como persona que tiene las capacidades para aportar sus conocimientos y como ente actuante en la política nacional desde hace ya muchos años.
Es importante también, porque son propósitos de alguien que desde su juramentación formal en el Congreso, detenta una buena parte del poder y posee la capacidad de enviar iniciativas de ley al congreso y de promulgar decretos gubernativos que, aunque sean solamente “armas parciales”, surten efectos legales en nuestro ordenamiento jurídico.
Más allá de todo lo expuesto, se ha de tener en cuenta que con sus palabras ha funcionado como parte de un “escuadrón antibombas”, al desactivar la espoleta del estallido social que se venía gestando entre la población por parte de grupos interesados en que ello sucediera de forma inmediata, para acceder al poder de manera forzosa, puesto que sus posibilidades en las urnas de han visto ostensiblemente disminuidas, por sus constantes abusos y “metidas de pata” por mero capricho y carentes de inteligencia en el manejo de su campaña electoral.
Cae de su peso entonces, otorgarle el derecho de la duda razonable a nuestro nuevo presidente, porque sería completamente injusto descalificarle cuando no se le ha dado la oportunidad de demostrar sus intenciones al conducir los destinos de la nación.
Más aun, si se tiene en cuenta que es una persona mayor que ya ha vivido y ha hecho su vida como quiera que ella haya sido, por lo que siendo lo único que le resta perder, como él mismo aseveró entrelineadamente en su discurso, pretende dejar una buena huella aunque en ello le vaya aquello que le resta perder.

¡Salud señor presidente! Si cumple lo dicho, realmente pasará a la historia patria como un buen presidente que en un cortísimo período logró hacer lo que muchos en años han entrampado y será recordado por su buen desempeño.

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