viernes, 28 de agosto de 2015

Crónica de hechos (20150828)

ORIFICIO
Crónica de hechos
Jolie Totò Ryzanek Voldan

Ayer, cuando iba al trabajo,  observé a muchos ciudadanos caminando hacia la Plaza de la Constitución con paso firme, vistiendo ya sea la camisola de la Selección Nacional de Fútbol o atuendos con los colores patrios. Iban comentando entre sí de manera seria. Algunos portaban banderas nacionales extendidas y otros, las llevaban recogidas entre sus manos, para hacer más rápida su marcha, mientras una columna de ciudadanos ascendía sobre la 4ª. calle de la zona 1, por lo que el tráfico que llevaba esa ruta se desviaba a otras arterias adyacentes.
Los espacios de parqueo en las calles lucen saturados, mientras varios carros ondean banderas y sus conductores buscan afanosamente un espacio donde aparcar…
¡El pueblo ha salido a las calles!, mientras que al Paro Nacional cada vez se suman más instituciones, empresas y hasta los inquilinos de los mercados citadinos.
Las mujeres visten ropa cómoda, gorras o sobreros para cubrirse del sol y zapatos para caminar o estar de pie, se sienten confiadas de llegar a la cita, sabedoras que no serán atropelladas, pues son mayoría entre los asistentes.
Los hombres van acompañados de sus jóvenes hijos, mientras el adulto expone las razones de su apoyo a esta causa nacional, porque siendo todos ya seres pensantes y actuantes, han decidido escribir la historia de la patria que legarán a sus descendientes.

Los guatemaltecos participan de una fiesta cívica no vista desde hace años. Han llegado al hartazgo con el actual estado de cosas y solamente exigen la construcción de un nuevo ordenamiento más justo, que les provea la oportunidad de elegir su destino o rechazar aquellas alternativas que les desean imponer “los mismos de siempre”, aquellos que solamente piensan en la patria como fuente de enriquecimiento propio y no la ven como la institución madre que nos cobija a todos para cuidarnos y protegernos… para darnos un sentido de pertenencia… un espacio para vivir, para desarrollarnos y construir el futuro promisorio que todos anhelamos.

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