domingo, 30 de agosto de 2015

Editorial 20 (20150830)

EDITORIAL

¡Hoy más que nunca!

Guatemala necesita el concurso de todos sus ciudadanos para salir de la crisis institucional y financiera en que nos ha sumido el actual gobierno, toda vez que  es conocido su deplorable actuar institucional y el delictivo proceder de muchos de sus funcionarios.

Realmente hemos llegado donde nunca antes habíamos llegado, en cuanto al nivel de endeudamiento que, aunque hay muchos países en peores circunstancias (Grecia, España o Argentina, por mencionar solamente tres), no quiere decir que sigamos por el mismo camino durante el próximo gobierno, simplemente, porque “hay que seguir ordeñando a la vaca”.

Es tiempo ya que pensemos en revertir este estado de cosas y pensemos, inicialmente, que debemos “pagar la factura” que nos dejará este desastroso y delictivo gobierno.

En tal sentido, el llamado primario es a que ejerzamos nuestro derecho al voto, porque de esta manera elegiremos a nuestros futuros gobernantes, y en la medida que hagamos una buena escogencia, en esa misma medida podremos esperar que haya la esperanza de lograr el cambio que la ciudadanía exige. Que el Estado pueda ser reestructurado, para que haya la suficiente fiscalización y controles, y no nos vuelva a pasar lo mismo.

Para lograr ese anhelado cambio, debemos partir de la premisa que es necesario que haya quien esté al mando del barco llamado “Guatemala”, para que tome el timón y lo guíe en función de la voluntad popular y acorde a las necesidades de la mayoría.

Ciertamente necesitamos que haya alguien al mando, cuando menos para que se puedan hacer los cambios que se quedarán “pendientes” ante la proximidad de las elecciones, puesto que hay suficientes alternativas para que el pueblo escoja y disponga quién será el candidato de su preferencia.

Lo que no se vale es fallarle en este momento a la patria no votando, anulando o votando en blanco. Porque esto solamente nos lleva a que gane quien lleve más “acarreados” a las urnas o quien haya regalado más.


Hoy más que nunca necesitamos que los guatemaltecos votemos válidamente, para contrarrestar los votos de los “acarreados” y de quienes no asistirán a votar, pensando que su actitud de abstención será tomada como algo relevante al momento del conteo final, porque no será así.

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