martes, 25 de agosto de 2015

Editorial 16 (20150825)

EDITORIAL
El destape de la cloaca

Durante la presentación de pruebas contra Roxana Baldetti en primera audiencia, no pudimos ocultar nuestro asombro por la increíble operación que tenían montada para la defraudación aduanera, y ante la cantidad de descubrimientos desvelados en una larga sesión. No fueron pocos quienes a cada momento expresaban su indignación al enterarse de los pormenores de la estructuración de la organización delictiva, pero fueron mayores los gestos desaprobatorios conforme fue desvelada la participación de la sindicada y el actual presidente, Otto Pérez Molina, puesto que solamente en una de las pruebas se documentó que la sindicada se había beneficiado en Q54 millones, por facilitar el ingreso de 500 furgones conteniendo mercadería al país.
Resulta pues que los comerciantes y los mafiosos se benefician y por ende se ayudan. A este tipo de personas, nada le importa que la recaudación disminuya o  no la haya, porque al final de cuentas, ellos no necesitan de los servicios de salud pública, por ejemplo. Es decir son personas que solamente les interesa el dinero y nada más, incluso si para obtenerlo cometen delitos.
La cantidad apabullante de pruebas presentada es irrefutable, toda vez que fue sistematizada de manera tal que se presentaban los hallazgos y luego se escuchaba el audio grabado. En cuanto a la prueba documental, esta fue aún más abrumadora, puesto que se presentaron documentos en que, incluso, se consignaba la cantidad de dinero que recibía cada integrante de la estructura.
El precedente que sienta esta investigación es único en la jurisprudencia guatemalteca, porque desveló algo que todos sabíamos, pero no podíamos probar: Que en las esferas gubernamentales no se llega a hacer un buen gobierno, sino a enriquecerse a costa del erario nacional.
Esperamos que la procesada sea condenada con todo el rigor de la ley, porque su voracidad no tiene límites y ha costado, incluso, la vida de guatemaltecos.

Igualmente, sabemos que el proceso será largo, porque aunque las pruebas son abrumadoras en su contra, se interpondrá cuanto recurso exista en nuestra legislación y correrá todos tipo de influencias para que, pese a la contundente evidencia presentada, la hoy sindicada pueda ser exculpada por cualquier tecnicismo o su juicio sea anulado por alguna instancia superior, como lo acontecido en el caso Ríos Montt.

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