jueves, 27 de agosto de 2015

Editorial 18 (20150827)

EDITORIAL

Vamos paso a paso

Los escándalos conocidos recientemente a lo interno de la mal llamada clase política guatemalteca, han sacudido de tal forma a la población que le han conducido al hartazgo de toda ella, propiciando que la voz del pueblo saliera espontáneamente a las calles a expresar su descontento con tal estado de cosas.

Los motivos sobran, porque los males de nuestro pueblo no disminuyen, sino se acrecientan año con año, merced del índice de inflación interanual, mismo que se ha ido acumulando, mientras que las fuentes de empleo disminuyen o se mantienen, llevándonos a la fecha a exhibir un vergonzoso índice del 40% de desempleo de la Población Económicamente Activa (PEA), que al no tener oportunidades migra o debe delinquir para sobrevivir, cuando menos.

Si a lo anterior sumamos que los desaciertos en materia de inversión social de los gobiernos se han sucedido como cascada durante los últimos años, y vemos que los funcionarios se enriquecen cada vez más (aunque no tanto como los verdaderos dueños del capital, que ni siquiera viven en el país), el panorama luce cada vez más sombrío.

Lo anterior, sumando al monumental saqueo del erario nacional ha generado el caldo de cultivo ideal para que el pueblo esté al borde de una revuelta popular, que no se ha dado, precisamente, por la carencia de un líder auténtico que los represente y con quien se sientan identificados. En tal sentido, es de expresar que nos hemos salvado por nuestra propia incompetencia, aunque el problema cada vez se agudiza y el descontento crece.

Hemos de pensar que todo este acontecer nos ha unido como población en el descontento, pero igualmente, hemos de reconocer que lo poco que se ha propuesto es completamente improbable que sea autorizado legalmente, porque hemos y estamos completamente inmersos en las redes de la mafia que nos gobierna actualmente, y desea perpetuarse en el poder a toda costa  mediante el empleo de todas sus influencias y el poder que detentan.


El problema es que no podemos esperar resultados diferentes si seguimos haciendo siempre lo mismo y, por ello es que se desea cambiar un sistema que ya no funciona para el pueblo, sino propicia la corrupción y protege a quienes la efectúan.

No hay comentarios:

Publicar un comentario